| No existen fórmulas mágicas para dejar el vicio |
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La esperanza puesta en los fármacos para dejar de fumar
Por tratarse de un ser integral y complejo, el humano que quiere dejar de fumar debe buscar ayuda especializada para tratar su caso individualmente. Aunque en el mercado existan múltiples opciones anti tabáquicas, ninguna puede ofrecerse como una solución infalible para el colectivo, pues dejan de lado ámbitos como el psicológico, íntimamente relacionados al problema.
Para quienes quieren dejar la adicción a la nicotina puede ser un contra sentido leer que los medicamentos para dejar de fumar son un obstáculo, en lugar de un facilitador para lograr tal fin. En estos casos, el sujeto deposita su confianza en una sustancia que, en teoría, le permite abandonar otra, lo que se basaría en la idea de que nuestros pensamientos y emociones no son más que sustancias secretadas por nuestros cerebros, nada más.
Cuando dejar de fumar depende de las esperanzas puestas en los medicamentos, queda de lado toda posibilidad de cambio por motus propio; el poder que cada uno tiene como individuo se deja entonces en manos de terceros (en este caso la industria farmacéutica y sus productos, por ejemplo), promoviéndose así una ética que exime al sujeto de hacerse cargo de sí mismo. Sin embargo, hoy se sabe que el antiguo camino de la sugestión ya no es suficiente para dejar de fumar, pues es necesario conocer el mecanismo esencial de la adicción del individuo, el cual no es igual para todos y no puede resolverse con un tratamiento estándar. Los tratamientos farmacológicos que sólo abordan el mecanismo biológico de la adicción, dejan por fuera otros aspectos como el psicológico y conductual. Por ello, los estudios que tratan de comprobar la eficacia de estas terapias excusan los casos no exitosos tildándolos de “anomalías estadísticas”. Para aumentar las posibilidades de éxito a la hora de abandonar el cigarrillo, es de suma importancia entonces consultar a un médico especialista que trate cada caso de manera individual, a fin de que evalúe las características del paciente y su adicción para luego determinar el abordaje más adecuado del problema, que puede ser realizado desde el punto de vista psicológico-conductual, o incluso farmacológico.
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